La gastronomía es uno de los principales rasgos distintivos de un territorio, uno de los aspectos culturales que capta la esencia más pura. Una efímera experiencia que aglutina toda la esencia del paisaje, la cultura, el modo de vida, las tradiciones y el carácter de las personas, y de la que podemos disfrutar en cualquier momento siempre con buena compañía. Os hacemos cuatro propuestas gastronómicas que no se pueden perder cuando se quedan en la Casa dels Abeuradors:
- La clotxa terraltina
Si hay un plato que caracteriza y define perfectamente el modo de vida agrícola de la Terra Alta y algunas comarcas vecinas, éste es la clotxa. Se trata de una comida recauda, bien calórica, pensada para resistir las largas jornadas de trabajo en el campo, sobre todo en invierno. Un pan redondo cortado de por medio y vaciado de muelle que se rellena con tomates de colgar a la brasa, cebolla, ajos y sardina, salchicha o butifarra negra, todo bien regado con abundante aceite de aceite de oliva de la variedad empeltre y acompañado de un buen vino D.O. Terra Alta. El resultado es un plato que marida de manera fantástica algunos de los sabores mediterráneos más clásicos, ¡y que además se come de una manera bien diferente!

- El arroz del Delta del Ebro
El Delta del Ebro es una de las zonas húmedas más importantes del Mediterráneo, donde naturaleza y humanos conviven en perfecta armonía. Entre los paisajes más característicos del delta, además de las largas playas, las lagunas y balsas naturales, se incluyen cientos de hectáreas de arrozales, que cambian de color al ritmo de las estaciones. En el Delta, el arroz es el protagonista de multitud de recetas. Más allá de las deliciosas paellas marineras elaboradas con marisco fresco de la zona, sorprenden otras elaboraciones que bien podrían ser propias de zonas montaña, como el arroz de pato o el tradicional arroz col y frijoles. ¡No se los pierdan!

- El Cordero del Matarraña
Las llanuras, valles y montañas del Matarraña son tierras especialmente adecuadas para el pasto del cordero, que se desarrolla con total libertad agrupado en pequeños rebaños con pastores que recorren los caminos centenarios y se detienen en las sombras de las balsas que hace más de dos mil años ya utilizaban los antiguos íberos para abrevar su ganado. Una alimentación a base de plantas verdes y hierbas aromáticas dota a su carne de un sabor especial, y esto en la cocina del Matarranya es un punto a favor. El ternasco al horno es el plato más reconocido, y lo podemos degustar en la mayoría de restaurantes de la zona.

- La Trufa negra de Els Ports
La trufa es considerada por muchos el oro negro de la cocina. Y no es para menos, puesto que para desarrollar su sabor y aroma inconfundibles necesita de unas peculiaridades climáticas, de vegetación y de suelos que sólo se dan en puntos muy concretos del planeta. Y tenemos la suerte de que la zona de Els Ports confluyen todas estas singularidades, por lo que las trufas se recogen año tras año entre los bosques de encinas y carrascas del territorio que señorea la ciudad de Morella. Para degustar la versatilidad de esta delicatessen de kilómetro cero, le recomendamos las Jornadas Gastronómicas de la trufa que se celebran todos los años en esta localidad.
